Wallace Stegner: Datos Secundarios

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El oeste norteamericano figuró de manera prominente en los escritos de Wallace Stegner durante cinco décadas. Escribió dos importantes obras sobre la historia de los mormones, una biografía del explorador del Oeste John Wesley Powell, y una memoria de las planicies de Saskatchew, donde pasó su infancia. Su novela, The Big Rock Candy Mountain versa sobre Dakota del Norte, Washington, Minnesota, y Saskatchewan y se interesa en “el lugar de imposible encanto que arrastró a la nación hacia el Oeste”, como escribe Stegner en su libro. El libro ganador del premio Pulitzer Angle of Repose trata de un profesor de California que escribe un libro sobre su abuela, una ilustradora y escritora del lejano Oeste.

"Stegner es un escritor regional en el sentido más rico de la palabra”, sostiene James D. Houston en Los Ángeles Times Book Review”, un escritor que se las arregla para atravesar la superficie y dilucidar las consecuencias más recónditas de la región, recurriendo a asuntos profundos de cómo un lugar o una fracción de territorio pueden moldear la vida, el carácter, las acciones y los sueños. Su prosa es impulsada por un elemento esencial del Oeste que emerge o surge de ella”.  Si bien admitir que la ficción de Stegner está "casi invariablemente situada en el Oeste de los Estados Unidos”, Richard H. Simpson del Diccionario de Biografía Literaria, considera que "su región principal es el espíritu humano… cada [novela] explora una cuestión central de la vida de Stegner y de la cultura norteamericana: ¿Cómo puede uno lograr un sentido de identidad, de permanencia y civilización –un sentido de hogar—en un lugar donde dominan la falta de raíces y la discontinuidad? En su estudio Wallace Stegner, Merrill y Lorene Lewis ofrecen una perspectiva similar: "El tema central de todo su trabajo es la búsqueda de la identidad personal y regional, artística y cultural”.

Con la publicación de su novela The Big Rock Candy Mountain en 1943, Stegner logró su primer éxito popular y crítico. Una novela mucho más extensa y desarrollada que sus predecesoras, The Big Rock Candy Mountain  confirmó el lugar de Stegner como un importante escritor norteamericano”, como lo afirma Simpson. El libro relata las vidas de Bo Mason, su esposa Elsa, y sus dos hijos desde 1906 a 1942.  La historia de la familia es la de un continuo viaje a través del Oeste norteamericano y canadiense mientras Bo, convencido de que existe un lugar donde lo espera la oportunidad, busca hacer su fortuna. Los Lewis explican que The Big Rock Candy Mountain es más que el sueño de la maldita diosa del éxito. Es el “sueño de tomar de la vida exactamente lo que deseas, y la búsqueda de la Tierra Prometida”.

Los críticos elogian particularmente el manejo de los personajes por parte de Stegner y su evocación de las privaciones de la vida en el Oeste.  Milton Rugoff de Weekly Book Review considera que “A través de la figura de Bo Mason, quién era, qué hacía y cómo vivía, Wallace Stegner nos trasmite una intensidad y una plenitud apenas menor que aquella con la que conocimos a nuestros propios padres”. Edward Weeks of Atlantic habla de “la cada vez más profunda compasión que [él sentía] por el hombre de esa historia y su esposa”. Comentando sobre la habilidad de Stegner para recrear la vida del Oeste, J. W. Beach del New York Times escribe que “Stegner sintió el hechizo de la montaña y la pradera, de la sequía, la inundación y la ventisca; puede escribir sobre accidentes conmovedores y escapes imperceptibles que nos dan la sensación de la vida en la frontera mucho mejor que las frases sobre estrellas y estaciones”.

En 1972 Stegner obtuvo el premio Pulitzer por su novela Angle of Repose, una obra que Houston explica es ahora “reconocida como una obra maestra”. La historia sucede en California y trata sobre un profesor de historia retirado, Lyman Ward, quien editó los papeles de su abuela, una ilustradora del siglo diecinueve. Ward retoma el proyecto para olvidar sus problemas de salud y conyugales. Su esposa lo había abandonado porque había perdido una pierna a causa de una enfermedad degenerativa.  A medida que imagina la vida de sus abuelos, a través de las cartas de su abuela, Ward reflexiona sobre su propia vida, y de ese modo Stegner “logra juntar el pasado y el presente en una brillante fábrica de memoria entretejida con intuición”, como escribe Fred Rotondaro en Best Sellers.

Los abuelos de Ward encarnan la tensión esencial existente en Estados Unidos. Su abuela es del Este, culta y distinguida; su abuelo era un ingeniero minero del Oeste y un duro pionero. “La relación que emerge es de un complejo malestar”, sostiene Janet Burroway en New Statesman. “Ni el Este ni el Oeste es la verdadera región en la novela [de Stegner]”, explica Glendy Culligan en Saturday Review, “sino más bien el alma humana y la tensión entre sus polos”.

A través de la investigación de la vida de sus abuelos, Ward finalmente llega a entender su propia vida. “De ellos”, sostiene Culligan, “aprende que la sabiduría es saber lo que tienes que aceptar”. Ese sentido de tranquilidad está reflejado en el título de la novela, explica Burroway: “La búsqueda de la paz en el envenenado Oeste norteamericano es un tema recurrente en las novelas de Wallace Stegner. Parece ahora haber encontrado su imagen ideal en Angle of Repose, en español Ángulo de Reposo, término geológico que denomina la pendiente en la cual dejan de rodar las rocas”. William Abrahams del Atlantic cree que Stegner utiliza la historia familiar para crear una declaración en última instancia personal. “Por la amplitud y el alcance de la novela”, sostiene, “logra un efecto de intimidad, por consiguiente de inmediatez, y, si bien gran parte del material es histórico, también es un efecto de descubrimiento, de experiencia recién forjada más que una festiva recreación”.

The Spectator Bird, que recibió el Premio Nacional del Libro de ficción en 1977, se ocupa de otra búsqueda del pasado. Joe Allston es un agente literario de setenta años que vive en California. Una tarjeta informal de un viejo amigo lo lleva a releer el diario de un viaje a Dinamarca que había realizado unos veinte años atrás, en busca de las raíces de su familia. El diario es un cuento gótico que incluye como personaje al escritor danés Isak Dinesen. Mientras lee su diario, Allston busca algunas respuestas a su vida. Desea saber “cómo vivir y crecer dentro de una cabeza que desdeño, en una cultura que desprecio”. David Dillon de Southwest Review describe a Allston como “un comentarista sardónico de sus propios fracasos profesionales y desórdenes geriátricos, crítica hostil de la ficción contemporánea, la liberación sexual y todo lo relacionado con la cultura joven [y] se considera a sí mismo como un vocero de los valores tradicionales éticos y sociales, pero actúa como alguien prófugo de la vida”.

Numerosos críticos consideran que Allston es un personaje irascible, desagradable. Un crítico del New Yorker, por ejemplo, observa que, “La prosa de Stegner es clara y fluida, y Allston es un personaje creíble y con frecuencia compasivo, pero gran parte del libro consta de tantas diatribas dispépticas… que uno a menudo se descubre a sí mismo leyendo el libro como si estuviera leyendo una carta de un viejo pariente, inteligente, aunque algo petulante”. Sin embargo, otros críticos aprecian a Allston como una creación encantadora. “Durante un tiempo, los narradores [de Stegner's] fueron ancianos...” observa un crítico del Time. “Suben a ese nido de cuervos que es la vejez para mirar hacia atrás (y hacia abajo) a la civilización actual. La voz del autor resultante está llena de un sardónico arrepentimiento distintivo que produce un estilo único”.

La preocupación de Stegner por la influencia del pasado en el presente y por el sentido personal y social de identidad se pone más en evidencia en sus libros de no ficción, muchos de los cuales tratan de la historia del Oeste y de figuras históricas. En su ensayo "On the Writing of History," incluido en The Sound of Mountain Water: The Changing American West, Stegner define a la escritura de historia como una rama de la literatura, combinando hechos históricos con la prosa narrativa de la ficción. La mezcla justa de historia y ficción “debe contribuir a revelar aquellas continuidades entre el pasado y el presente que han permanecido ocultas”, como Forrest G. Robinson y Margaret G. Robinson explican en su estudio, Wallace Stegner. Hablando con Dillon en el Southwest Review, Stegner explicó su atracción hacia la escritura de la historia: “Creo que darse cuenta de tu vida, examinar tu vida de la mejor manera socrática, es darse cuenta de la historia y de cómo se escribe, se crea y toma forma la pequeña historia. También pienso que los escritores de una nueva tradición en un nuevo país, invariablemente, a causa de una especie de giro irónico reverso, quedan enganchados al pasado, que en efecto no existe y por lo tanto debe ser creado aún más que el presente”.

El explorador y naturalista del Oeste del siglo diecinueve, John Wesley Powell, es el protagonista de la biografía de Stegner Beyond The Hundredth Meridian: John Wesley Powell and the Second Opening of the West. Powell lideró las primeras expediciones a los ríos Verde y Colorado y condujo algunos de los primeros estudios geológicos del Oeste. “Las políticas de etnología e indias, la política de tierras públicas y la estructura de la ciencia del gobierno provienen de sus esfuerzos de los pioneros”, explica un crítico de Kirkus. Stegner ve a Powell, escribe en su libro, como la “personificación de un ideal de servicio público que parece peculiarmente un producto de la experiencia norteamericana”.

La reacción de la crítica a Beyond the Hundredth Meridian fue favorable. Un crítico del New Yorker lo llamó "un libro importante y, lo que es mejor, un libro emocionante”. Mari Sandoz del Saturday Review lo considera una “historia compleja, pero ningún hombre está más preparado para contarla que Wallace Stegner, por su entendimiento y por su conocimiento artístico”. Los Robinson, mirando el libro de 1977, lo consideran “la más extensa, la más erudita, tal vez la mejor escrita, y con seguridad la más valiosa contribución de Stegner a la no ficción histórica”.

Stegner combina con éxito historia y ficción en su Wolf Willow: A History, a Story, and a Memory of the Last Plains Frontier. Volviendo a la pequeña ciudad en Saskatchewan donde vivió durante un tiempo cuando era niño, Stegner registra el pasado en busca de su propia identidad, como lo hacen los personajes de ficción de sus novelas. “Es posible que no sepa quién soy”, escribe Stegner en el libro, “pero sé de dónde vengo”. El regreso de Stegner a su ciudad natal contrasta con una historia de la región, un cuento corto que sucede en Saskatchewan, y estudios de la pradera y de la vida en una pequeña ciudad. “Al combinar historia, ficción y sus propias memorias”, escribe Hal Borland en el New York Times Book Review, “Wallace Stegner... resume la historia de la frontera y la interpreta como sólo puede hacerlo alguien que fue parte de ella. El resultado es un libro memorable y gratificante”.  Al hablar de Wolf Willow y Beyond the Hundredth Meridian, R. L. Perkins del Saturday Review sostiene que “Stegner ... ha escrito dos de los libros del Oeste más importantes de la década.... Ambos son, por así decirlo, geo-historia, intensificada, agudizada, hecha posible y útil gracias al talento poético y a una aguda inteligencia”.

La última novela de Stegner, Crossing to Safety, es la historia de una amistad de toda la vida entre dos parejas, los Lang y los Morgan. Ambos hombres son ferozmente ambiciosos, y cada uno está ligado a su esposa de manera complicada: Sid Lang está ligado a Charity porque necesita su dominación y control, aunque esto lo debilite; Larry Morgan está profundamente conectado a Sally en parte porque ella ha quedado inválida a causa de una poliomielitis, creándose un lazo de dependencia que de alguna manera los satisface a ambos. La historia está enmarcada en los eventos de un solo día, cuando las dos parejas, separadas durante años, se encuentran para un picnic de despedida, al enterarse de que a Charity, enferma de cáncer, le quedan sólo unos pocos días de vida.

Crossing to Safety recibió muy buenas críticas. Howard Frank Mosher, en el Washington Post Book World, la llamó “una historia desgarradora, magníficamente contada”, y comenta, “Si bien Crossing to Safety es un libro más tranquilo, más reflexivo que varias de sus anteriores novelas, Stegner nunca había tratado estos temas de manera más convincente. Es una novela llena de sabiduría acerca de asuntos tan diversos como los son el escribir por dinero, los matrimonios sólidos y las políticas de promoción académica; donde página tras página se evidencia esa magnífica prosa de descripción que ha sido su marca registrada desde el comienzo…” En New York Times Book Review, Doris Grumbach observa: “Claramente el Sr. Stegner no ha pasado inadvertido. Pero tampoco es un nombre muy conocido, como merecería serlo. Lo que estoy ponderando aquí es la aparición de un libro magnífico al otro extremo de una carrera lograda con constancia, prueba alentadora de que el novelista ha seguido creciendo, sigue madurando en su madurez, agregado a sus logros una compasión por la condición de sus contemporáneos: las miserias de la vejez, el resentimiento de la decadencia física y sobre todo, los placeres del amor marital duradero”.

Stegner obtuvo críticas igualmente favorables por su Collected Stories of Wallace Stegner, publicado tres años más tarde. “He leído antes la mayoría [de las historias]”, comenta Merna Summers en Toronto Globe and Mail, “pero leer una tras otra me recordó qué gran maestro de las formas es Stegner, y volví a darme cuenta de cuántas de sus historias merecen perdurar”. Agrega: “Stegner en su mejor momento es el equivalente de Chekhov en su mejor momento, y Stegner a menudo está en su mejor momento”. “Cada historia de Collected Stories de Stegner lleva la firma indeleble de un artista”, escribe George Garrett en el Washington Post Book World.

Los críticos comentaron sobre la noción de Stegner de que el cuento corto es una forma del escritor joven, hecho para expresar descubrimientos y matices y epifanías, y magníficamente adaptado para síntesis de prueba. “Sus admiradores lo siguen  en todas las formas en que pueden encontrarlo --novelas, ensayos, biografías”, declara Anne Tyler, revisando la colección para New York Times Book Review, “pero después de sumergirse en esas historias reunidas a través de 'una vida de escritura', no podemos sino lamentar el fin de sus días de cuentos cortos. Esas historias son tan grandes, tan incondicionales. Claramente, nunca se disponía a escribir un simple cuento corto. Era todo o nada”.

Stegner continuó su trabajo en ensayos hasta prácticamente el fin de su vida. En 1992, menos de un año antes de su muerte, publicó Where the Bluebird Sings to the Lemonade Springs: Living and Writing in the West, una colección de ensayos cuyo título proviene de la misma canción que el título de su celebrada novela, The Big Rock Candy Mountain. Where the Bluebird Sings continúa la explicación de Stegner de la importancia del Oeste norteamericano y canadiense. De acuerdo con Ivan Doig en Los Ángeles Times Book Review, tres de los dieciséis ensayos del libro “son la brillante cristalización de una vida de pensamiento en el Oeste americano”. Stegner ha estado toda su vida preocupado por la ecología y el papel destructivo del desarrollo; Evan S. Connell, escribiendo en el Washington Post Book World, descubrió que Stegner utiliza su ensayo para “expresar su enojo  ante los estragos causados por los desarrollistas –entre ellos, el gobierno de los EE.UU.”, Connell concluye: “Wallace Stegner nos ha entregado un libro cauteloso, lleno de gracia, lleno de aprensión, cuidadosamente equilibrado”.

Como “uno de nuestros mejores novelistas del Oeste”, según lo describe Karl Shapiro del Chicago Tribune Book World, y premiado escritor de no ficción, Stegner “ha realizado una extensa y valiosa contribución a las letras norteamericanas”, sostiene Shapiro. Richard G. Lillard, en una nota publicada en Los Ángeles Times Book Review, habla en los mejores términos de los libros de no ficción de Stegner. Stegner, considera Lillard, “escribe en la gran tradición de la historia narrativa, aquella de Francis Parkman, Henry Adams, o Bernard DeVoto. Su estilo y sustancia están enriquecidos por un amplio conocimiento de literatura y ciencias naturales y por las habilidades que ha desarrollado durante su carrera de escritor”.

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